Este hadiz muestra que el mensajero de Al-láh -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- solía refugiarse en Al-láh- Enaltecido sea- del mal de los genios, del mal de ojos de los envidiosos mediante las súplicas y los recordatorios al decir: me refugio en Al-láh de los genios y del mal de ojos, hasta que se revelaron los capítulos de "Al Falaq" y "An-Nas", fue cuando los recitaba para refugiarse y dejaba los demás refugios; ya que incluyen todos los refugios necesarios para protegerse de todo mal.