Yazíd Ibn Al-Ajnas sacó unos dírhams para donarlos como azaque y se los dio a un hombre en la mezquita para que los reparta entre los pobres, pero su hijo Maani fue y tomó esos dírhams. Su padre le dijo: “No era a ti a quien tenía la intención de donártelos”. Así que fueron a plantearle este asunto al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, que les dijo: “Tú, Yazíd, serás recompensado por tu intención ya que has hecho llegar la donación a un musulmán necesitado, así que obtendrás su recompensa. Y tú, Maani, te pertenece lo que hayas tomado de ella, ya que lo has tomado de una forma correcta”. Su hijo era uno de los necesitados de este azaque.