El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dirigió a sus compañeros en el rezo colectivo de la oración del amanecer. Cuando concluyó el rezo, vio a un hombre que no rezaba con ellos. Dada la perfección de sus modales y su afecto - la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- no le recriminó que no haya rezado con el grupo, hasta que no supo el motivo que le llevó hacerlo. Le preguntó: “¿Qué te ha impedido rezar con el grupo?”. El hombre explicó lo que él creía que era un motivo para no rezar con el grupo: “Estoy en estado de impureza por la eyaculación y no he encontrado agua para purificarme” por lo que retrasó su rezo hasta encontrar agua para purificarse. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le informó que Al-lah Todopoderoso, por Su afecto, le había permitido emplear un sustituto del agua para purificarse, a saber: arena limpia. Por lo tanto, puede emplearla y le será suficiente para dejar de estar en estado de impureza.