No está permitido que alguien se apodera de los bienes de nadie, excepto lo que el dueño regala por su voluntad, y entre las graves injusticias del apoderamiento es poseer injustamente una tierra ajena, debido al largo tiempo que la posee de forma injusta. Por lo tanto, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, informó que cualquier persona que comete una pequeña o grande injusticia de este tipo, tendrá en el Día de la Resurrección un severo castigo, de modo que su cuello se vuelve más grueso y alto, y estará lo rodeado por la tierra que ha estado violando y todo lo que había debajo de dicha tierra, como retribución a su injusto apoderamiento. El uso de terrenos públicos sin apoderarse de ellos no está incluido en la intimidación mencionada anteriormente.