El musulmán que asiste a las mezquitas para orar y mencionar a Al-lah, y es constante en ello, Al-lah se alegrará de su encuentro y le dará una buena acogida, tanto como los familiares se alegran del encuentro con su pariente ausente cuando regresa con ellos. No hay que interpretar la “buena acogida” o “el alegrarse” (“al-bashbasha” en árabe) como compasión, misericordia o similar, sino que hay que creer en esta cualidad como una de las cualidades del Altísimo sin ningún tipo de adulteración, ni anulación, ni detallar su forma, ni representación. A pesar de que conviene saber que para “la buena acogida” es necesaria la compasión y la misericordia. Y Al-lah es el que más sabe.