De Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él, se encontraba con el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, en un zoco de Medina. Después, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, se marchó del zoco y Abu Huraira hizo lo mismo. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, se dirigió a la casa de su hija Fátima, Al-lah esté complacido con ella, y el preguntó por Al-Hussein, Al-lah esté complacido con él. Dijo: “¿Dónde está el niño? Traedlo aquí”. Al-Hussein Ibn Alí se levantó y echó a caminar hacia él portando en el cuello un collar. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le extendió las manos y Al-Hussein hizo lo mismo, y se abrazaron. En ese momento, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “¡Oh Al-lah! Ama este niño a quien yo amo, y ama a todos los que lo amen”. Dijo Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él: “A nadie amé tanto como Al-Hussein Ibn Alí, después de lo que dijo sobre él el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz”.