Lo que más temía el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) para su comunidad (Ummah) es un hombre que leía tanto el Corán que la gente notó que su brillo, belleza y buena influencia aparecían en él. También llegó a ser un apoyo para el Islam y defensor de los musulmanes hasta que cambió de actitud, abandó el Islam, el Corán y mató a su vecino tras acusarlo de politeísmo. Se le preguntó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él): ¿cuál de los dos merecerá tal descripción: el hombre que mató a su vecino y lo acusó de politeísmo, o el vecino asesinado? El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) respondió que el que merece esta descripción es el hombre que mató a su vecino y lo acusó de politeísmo.