El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) alabó en este Hadiz al noble Compañero Sa‘d ibn Mu‘ādh (que Al-láh esté complacido con él). El Trono del más Misericordioso fue sacudido de alegría por el advenimiento de Sa'd al cielo. Se le abrieron las puertas del cielo para que descendiera la misericordia de Al-láh y descendieran los ángeles. Fueron abiertos para adornarse en la recepción de su alma, porque el destino de las almas de los creyentes es el Paraíso sobre el séptimo cielo. Otra virtud de este Compañero es que a su funeral asistieron setenta mil ángeles como forma de mostrarle una gran veneración. Sin embargo, el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) mencionó que, a pesar de esas grandes virtudes y el prestigio de Sa‘d ibn Mu‘ādh, la tumba lo apretó, pero luego Al-láh lo liberó. Por lo tanto, nadie escapará jamás del apretón de la tumba. Si alguien lograra escapar de él, ese habría sido Mu‘ādh, como lo mencionó el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él).