Abu Ramzata era un médico que un día vio el sello de la profecía claro y nítido entre los hombros del Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz. Creyó que era un quiste de grasa, o una enfermedad de la piel, así que le pidió al Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, que lo dejara tratárselo. El Elegido, Al-lah le bendiga y le dé paz, le contestó: “Al-lah es El Médico”, es decir, es Él el que realmente cura con su cura de todo mal. “Mientras que tú solo eres un hombre bondadoso”, es decir, cuidas al enfermo y eres bondadoso con él, ya que el médico es el que conoce a ciencia cierta el mal y su cura, el que es capaz devuelve la salud, y esto no es otro excepto Al-lah.