El Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- solía refugiarse en Al-lah de las dificultades del viaje, de que volviera de su viaje entristecido por haberle sucedido alguna desgracia a sus bienes y familia. También se refugiaba en Al-lah de que las cosas se corrompieran y pedía a Al-lah estar a salvo de las suplicas del oprimido.