Narró Yabir Ibn Abdullah -Al-lah se complazca de ambos-: el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- se apoyaba en un tronco para los sermones, cuando se construyó el púlpito escuchamos un ruido como el de una camella preñada del tronco, hasta que el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- descendió, puso su mano sobre él y se calmó, en otra versión: cuando llegó el día viernes el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- se sentó en su pulpito y la palmera en la que él se apoyaba gritó hasta que estuvo a punto de romperse en dos, en otra versión: lloraba como un niño hasta que el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- descendió y comenzó a consolarla como se consuela a un niño para que se calle hasta que se tranquilizó, y dijo: “lloró por lo que escuchaba del recuerdo (revelación). Hadiz auténtico (sahih) - Registrado por Al-Bujari