El profeta -la paz y las bendiciones sean con él- se apoyaba en un tronco para los sermones, cuando se construyó el púlpito escuchamos un ruido como el de una camella preñada del tronco, por lo que escuchaba del recuerdo (revelación), hasta que el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- descendió, puso su mano sobre él y se calmó, en otra versión: el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- descendió y comenzó a consolarla como se consuela. Esto fue en un día viernes.