“Ardió una casa en Medina por la noche. Y cuando fue informado el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, de lo sucedido, les dijo que ese fuego era su enemigo, si no toman las debidas cautelas de la maldad de sus lenguas y su combustión. Después, les ordenó apagarla antes de ir a dormir para así evitar su mal y los incendios que puede causar”.