De sus enseñanzas, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que solía pronunciar al amanecer y al anochecer estas súplicas. Cuando dice: “Amsaina wa amsa al mulku li-Al-lah”, esto es, hemos anochecido y ha anochecido el Reino de Al-lah. “Wal-hamdulillah”, esto es, que las alabanzas son para Al-lah, solamente para Él, como para Él es el Reino. “La ilaha illa Al-lah wahdahu la charíka lahu”, esto es, no hay más dios que Al-lah, único y sin asociado. Cuando dice: “Rabbi as’aluka jaira ma fi hadhihil laila” significa: ¡Señor, te pido el bien que haya en esta noche! “Wa jaira ma baadaha”: y todo el bien que hay después de ella. “Wa aúdhu bika min sharri ma fi hadhihil laila wa sharri ma baadaha”: ¡Y me refugio en Ti del mal que haya en esta noche y después de ella! “Rabbí aúdhu bika minal kasali”: ¡Oh Señor! Me refugio en Ti de la pereza en tu adoración cuando esté capacitado de ello, lo que a veces ocurre cuando el alma no aspira a hacer el bien pudiendo realizarlo. “Wa su’il kibari”, esto es, me refugio en Ti del mal de la decrepitud, entendida como la vejez y la demencia senil. En otro relato se ha transmitido con el significado de la opresión y el despotismo de los demás. Con “el mal de la vejez” se refiere a todos los achaques propios de esta fase de la vida, como la pérdida de las capacidades psíquicas, la demencia senil, y la incapacidad de realizar los actos de adoración de Al-lah, entro otras debilidades que empeoran las condiciones de vida. “Wa adhábin fil qabr”: ¡Me refugio en Ti del castigo de la tumba! Y al amanecer repetía lo mismo, comenzando por: ‘Asbahna wa asbaha al mulku li Al-lah’, esto es, hemos amanecido y ha amanecido el Reino de Al-lah. Luego continúa diciendo lo mismo pero intercambiando noche por mañana.