El bostezo durante el rezo es un acto de Satán, porque se debe a la pesadez del cuerpo, su relajación o a que está saciado, lo que le hace más propenso a la vaguedad y al sueño. Satán es quien llama a darle al espíritu aquello que ansía, comer y beber hasta saciarse, así que cuando al musulmán que reza le sobrevenga un bostezo deberá reprimirlo tanto cuanto pueda, apretando los dientes y manteniendo los labios cerrados lo máximo que pueda, con el fin de que Satán no alcance su objetivo: estropear la imagen del fiel, entrar a través de su boca y mofarse de él. Si no pudiera de este modo, debería tapar su boca con la mano.