Úmar Ibn Al-Jattab, Al-lah esté complacido con él, dijo que ocultar una mala intención en los tiempos de la Revelación no pasaba desapercibido al Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, ya que esas intenciones las exponía la Revelación al descender sobre él. Esto se debe a que en la época del Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, había algunas personas hipócritas, esto es, exhibían el bien pero ocultaban en sus corazones el mal. No obstante, Al-lah Todopoderoso los desenmascaraba cuando desciende la Revelación sobre su Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz. Sin embargo, cuando se detuvo la Revelación, ya no se podía desenmascarar al hipócrita, puesto que la hipocresía se oculta en el corazón. Por ello, Úmar Ibn Al-Jattab, Al-lah esté complacido con él, dice: Ahora os trataremos en función de vuestras acciones visibles. Así que quien nos muestre el bien, lo trataremos bien como nos ha mostrado a pesar de que tenga una intención malévola. Y aquel que nos muestre el mal, lo trataremos mal como nos ha mostrado. No somos responsables de su intención, ya que eso es labor de Al-lah, Señor de los mundos, Ensalzado y Majestuoso. Él conoce sus intenciones y lo juzgará por lo que oculte. Aquel que nos muestre el mal no confiaremos en él ni lo protegeremos, aunque diga que su intención oculta es buena”.