Aisha -Allah esté complacido con ella- menciona que el Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dejaba de hacer ciertas acciones que le gustaba hacer para que la gente no las hiciera y se le convirtieran en obligatorias, y les resultara díficil de realizar o no pudieran hacerlas. Después, menciona -Allah esté complacido de ella- que el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- no hacía la oración del duha. Los sabios han interpretado esta negación como que no la hacía de manera constante y regular, es decir, que él -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- la hacía a veces, debido a la gran excelencia y beneficio que tenía hacer esta oración y otras veces no la hacía. Y eso a causa de que temía que se le hiciera obligatoria a su comunidad, como mencionó - Allah esté complacido de ella- al principio del hadiz.