Hay ciertas sentencias jurídicas específicas del Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- sin que a nadie más se le apliquen. De entre ellas, el hecho de que se pueda casar con una mujer que se ofrezca a sí misma a él en matrimonio sin dote. Así pues, vino una mujer y se ofreció a él en matrimonio, a ver si ella pudiera ser una de sus esposas. Cuando el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- la miró no sintió nada por ella y se quedó callado para no avergozarla, así que él se retiró y se sentó. Entonces, un hombre dijo: "Oh Mensajero de Allah, permíteme que me case con ella, si tú no deseas hacerlo". Y como la dote es obligatoria para casarse le dijo: "¿Acaso posees algo que le puedas dar?" Respondió: "No tengo nada más que mi izar (prenda de ropa que cubre la mitad de abajo del cuerpo)". Siendo que si le tuviera que dar su izar se quedaría desnudo, por eso le dijo: "Busca algo, anque sea un anillo de hierro". Y cuando vio que no encontraba nada le dijo: "¿Acaso memorizaste algo del Qurán? Y contestó: "Sí". Y así el Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: "Te desposas con ella por lo que sabes del Qurán. Enséñaselo y eso vale como dote".