El hadiz de Umran Ibn Al Husain –Al-lah se complazca de ambos- dice que una mujer vino ante el profeta –la paz y las bendiciones sean con él- embarazada producto del adulterio, y le dijo: ¡Mensajero de Al-lah! soy una pecadora, aplícame el castigo, quería del mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones sean con él- que le impusiera el castigo el cual era: la lapidación, ya que ella era casada, el profeta –la paz y las bendiciones sean con él- llamó a su padre y le dijo: “Trátala bien, cuando dé a luz tráela nuevamente” su dicho: “Trátala bien” fue una orden ya que él temía por ella, por celos o por la vergüenza y deshonra que causo a su familia, que a causa de eso le hicieran algún daño, entonces ordenó cuidarla para prevenir eso, ordenó que la trataran con clemencia ya que ella se arrepintió, las personas pueden albergar malos sentimientos por personas como ella e insultarla con palabras hirientes. Después de dar a luz se la trajeron al mensajero de Al-lah –la paz y las bendiciones sean con él- después ordenó que esperará a que el niño pudiera alimentarse por sí mismo, cuando pudo hacerlo ella regresó nuevamente entonces él ordenó que amarraran su ropa fuertemente para que no se moviera cuando fuera lapidada y su aura no quedara descubierta, después ordeno que fuera castigada y rezó por ella.